Barcelona en la Casa Blanca
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El último partido entre Liga de Quito y Barcelona tiene dos lecturas. La primera es la emotiva, la del hincha inflamado. Otra vez, Barcelona falló en rematar a Liga de Quito a pesar de que tenía todo a su favor: ganaba 2-1, el rival tenía un hombre menos y lucía con escaso peso ofensivo.
Parecía que en esta ocasión el equipo del ‘Narizón’ Costas podría gozar de la experiencia de ganar en la Casa Blanca tras 36 intentos fallidos, quizás la marca de inutilidad como visitante más alta entre los cinco clubes grandes del Ecuador. ¡Pero no! En el último segundo, un festejo histórico pasó a ser un segmento del programa ‘Qué risa cuando les pasa’.
Aunque más patética fue la declaración de Costas: “Antes Barcelona festejaba los empates en Casa Blanca, ahora los festeja Liga”. Lo dijo alguien que festejó una derrota en Cuenca y dio un paseo en bus ante la hinchada... y sin copa. Pero bue...
La segunda lectura es la objetiva. Barcelona marcha al título, pero no por su lindo juego sino por la irregularidad del resto. No tiene rival, lo cual tapa los desniveles del juego canario, la inexplicable oxidación que suele exhibir su medio campo en determinados pasajes y su poca jerarquía en los momentos de apremio. Por eso, porque es capaz de recibir anotaciones en cotejos aparentemente controlados, su prioridad es ganar la segunda fase. Para Barcelona, equipo que pierde puntos en los minutos adicionales, jugar una final de ida y vuelta no le garantiza el título.


