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Como el personaje de la novela de Robert Louis Stevenson, un hombre que se transformaba del amable señor Hyde al malévolo señor Jekyll, el ecuatoriano Carlos Góngora Mercado dice desdoblarse en otro cuando pisa un cuadrilátero de boxeo.

"No soy una persona agresiva. Entré al boxeo porque, como era muy tranquilo, mis hermanos me dijeron que no podía ser boxeador y yo empecé a practicar para demostrarles que estaban equivocados", dijo Góngora a la AFP.

'Gongorita', como le llaman desde niño sus amigos en el barrio Esmeraldas, tendrá que apelar a toda la rudeza de su otra personalidad para vencer al kazajo Adilbek Niyazymbetov, medallista de plata en el Mundial de Baku-2011, y su rival el sábado en los octavos de final de los 81 kilos del torneo de boxeo olímpico de Londres-2012.

"Sólo cuando entro al ring (cuadrilátero) me transformo, soy otro, porque la verdad es que no me gusta perder ” , añadió el ecuatoriano.

En la jerga médica, 'Gongorita' vendría a padecer lo que se conoce como trastorno disociativo de la identidad, pero en la deportiva no es más que adrenalina corriendo por la sangre para superar un reto.

En su caso, el mal se extendió a otros deportes, como el baloncesto, en el que con 1.86 m jugaba de base armador "y no lo hacía mal", o el atletismo, donde llegó a tener marca competitivas, y que él recita de memoria: “ Pude ser un lanzador, tiraba 54 m en jabalina, 16 m en bala y 38 m en disco, con muy poco entrenamiento".

Asegura que su inclinación definitiva por el boxeo cambió el día que conoció al entrenador Cirilo López, quien le convenció de sus habilidades para el deporte de los puños.

"Con él aprendí todo lo que sé, no sólo de boxeo, sino también de muchas cosas de la vida, y sus consejos me han ayudado a mantenerme alejado de los problemas", manifestó.

López, un entrenador cubano que luego de prestar por varios años ayuda técnica en Ecuador decidió radicarse en el país, fue el entrenador de la selección ecuatoriana hasta hace dos años, cuando fue sustituido por otros preparadores.

Pupilos suyos son Góngora y Carlos Quipo, los únicos dos púgiles que le queda a Ecuador en este torneo.

"Es una lástima que no esté aquí ahora, pero el nuevo colectivo de entrenadores ha trabajado muy bien con nosotros. Los entrenamientos han sido más exigentes y las concentraciones en Europa nos han beneficiado mucho", indicó.

Con sus 23 años, Góngora es el más veterano del equipo ecuatoriano, con participaciones en los Olímpicos de Pekín-2008, donde llegó hasta cuartos de final; dos campeonatos mundiales (Milán-2009 y y Baku-2011), y medalla de bronce en los Panamericanos de Guadalajara-2011.

"Estos Juegos los he esperado con ansiedad. El propósito es mejorar los cuartos de final de 2008, con la mentalidad puesta en la medalla", abundó.

Góngora no está de acuerdo con la idea de la AIBA de ir girando el boxeo amateur hacia el profesionalismo, con medidas como eliminar el protector de cabeza, el uso de la camiseta representativa del país para poder competir en los Olímpicos tras firmar profesional.

"Eso acabará con el amateurismo, y no habrá protección. Sería como meter al lobo a cuidar ovejas", acotó.

 Pero también reconoció que los boxeadores tendrían más recompensa por su esfuerzo, “ porque uno se sacrifica entrenando y no tiene apoyo de las autoridades deportivas", declaró. El ecuatoriano, que lleva 10 años en el deporte, podría estar dando sus últimos guantazos amateurs en Londres.

"Después de los Juegos no me veo más tiempo en el boxeo, si la cosas no mejoran un poco mejor me voy a trabajar y a estudiar educación física, pero no para entrenar, sino para enseñar a lo muchachos", manifestó Góngora.

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