¿Por qué se toman fotos de ‘colas’ el voleibol de playa?
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Lejos del olor y la fresca brisa del mar, el voleibol de playa de los Juegos Olímpicos tiene en Londres un singular escenario en la explanada de un palacio donde vivió la monarquía inglesa, hoy convertido en un colorido lugar donde reina la algarabía y retumba la música electrónica.
Este punto en el centro de Londres es, quizás, el sitio donde más ambiente de fiesta se respira y en el que la tensión queda de lado entre los deportistas, y todo porque los fanáticos que acuden al complejo también son parte escencial del show: gritan, bailan, ríen, cantan... se gozan el singular día de playa.
Pero las miradas se centran, además de en las espectaculares voladas de las jugadoras, en los esculturales cuerpos y en los pequeños trajes de competencia de las voleibolistas. La sensualidad se la encuentra principalmente en este paradisíaco lugar. Quizá, muchos de los aficionados querrán observar estas virtudes en el resto de campos de competencias.
Aún así, la gente que llega al palacio de Whitehall, vigilado por gigantescas estatuas y donde se puede observar a diario el Horse Guards Parade, el cambio de guardia de la escolta montada de la reina, lo hace luciendo sombreros playeros, bermudas, gafas de sol, muchos en sandalias y curiosamente oliendo a bronceador.
“No es Copacabana, por supuesto, pero es lo más cercano a lo que se vive en Río de Janeiro”, dijo casi a los gritos Fabio Machado, un brasileño de 32 años que reside en Londres hace siete y trabaja como vendedor en una tienda de ropa deportiva, cuando caminaba hacia el escenario, donde se escuchaba de fondo Is this love, uno de los clásicos de Bob Marley.
Ya en el lugar, el ambiente era de auténtica fiesta. Un animador vestido de 'guardián de la bahía' le imprimía su energía a todos los que llegaban gritando en inglés: “¡Dónde están... no los escucho!”, a lo que la gente contestaba eufórica. “¿Quieren a las chicas?”, preguntó. El escenario casi se viene abajo. El “¡Yes!” fue ensordecedor.


