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Juan Carlos Dávila
Docente en la carrera de Publicidad en la UDLA

La versión ecuatoriana del programa internacional ‘Pequeños Gigantes’, que se estrenó este fin de semana, mantiene el mismo formato y estructura que se veía en la cadena mexicana Televisa.

Hay que notar la diferencia de espacio entre los escenarios de México y Ecuador. En este último se notaba una falta de espacio que repercutió en la incomodidad y limitación para la ejecución de las interpretaciones de los concursantes.

La falta de pantallas gigantes también redujo el impacto visual sobre el público. No se pudo trabajar con planos cerrados, lo que dificultó la apreciación de otros detalles.

La producción de este ‘reality show’ también mantuvo el estilo en vestuario y maquillaje de los niños. Se pudo ver niños y niñas con trajes formales. No hubo exageración en el uso del maquillaje y de los accesorios.

El uso de este tipo de indumentaria y accesorios no significa que los niños dejen de verse como tales frente a las cámaras. En ellos aún es visible la espontaneidad y la creatividad propia de su edad.

La participación de niños que puedan llevar la vestimenta tradicional de sus comunidades afianza el sentido de identidad con el público ecuatoriano.

Para mantener la sintonía, se optó por incluir un modelo de participación del público a través de las redes sociales y del Internet. Por medio de estos canales se pueden generar comentarios y dar sugerencias sobre las canciones que pudieran interpretar los participantes.
Una desventaja del programa es que al mantener el formato sin cambios, pudiera dejar de generar interés en el público.

Enrique Pasquel
Crítico de televisión local

Al ser una franquicia mexicana, ‘Pequeños Gigantes’ mantiene los formatos que ya hemos visto en Televisa. Sin embargo, es claro reconocer que los niños ni sus talentos están siendo manipulados.

La inocencia se nota en cada una de las presentaciones y ellos apartan la idea de un programa mexicano y acogen al programa como nuestro. Eso es lo que lo ha hecho popular en México y lo hará en Ecuador.

Estructuralmente es un show bastante organizado. Tiene sus momentos divertidos y al mismo tiempo conmovedores, una mezcla que atrae al público. Aunque es sabido que trabajar con niños es bastante complicado, el primer programa del domingo causó bastante impacto por las presentaciones de esos pequeños.

Lo que espero es que el show mantenga su calidad en toda esta primera temporada y en las próximas. Es una cuestión de tiempo para que los niños participantes se conviertan en personalidades famosas del país.

María Teresa Rueda
Psicóloga infantil

La apertura de los niños para presentarse en un show de televisión tan importante me impresiona. Ninguno de los concursantes parece estar en ‘Pequeños Gigantes’ por obligación de sus padres, sino, porque en realidad les gusta demostrar su talento.

El manejo de la psicología de los participantes debe mantenerse como lo vimos en el primer programa. Más que una competencia, los niños parecen compartir como amigos y apoyarse en cada uno de sus talentos.

Para mi punto de vista, los profesionales que trabajan con ellos deben mantener esa estructura amistosa. Esto es lo que les da una mayor inocencia a los pequeños, inocencia que es característica de su edad.

Afrontar la realidad de ganar o de perder también debe ser un punto de preparación que no afecte el autoestima de los participantes. Ellos ya deben sentirse ganadores y, pase lo que pase en el show, creer en sus talentos y seguirlo intentando.

Hay que trabajar con todos los participantes para que sigan creyendo en sus sueños a pesar del resultado que ‘Pequeños Gigantes’ pueda tener en su vida. Me parece que mantenerlos en escuelas los sujeta a la realidad y no “volando” como las estrellas de TV.

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