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Terminó la reinscripción de partidos y movimientos que exigió la nueva normativa vigente.

Hasta el 17 de agosto, el Consejo Nacional Electoral debe analizar la documentación que presentaron las agrupaciones, tanto a nivel nacional cuanto provincial.

Las noticias recogidas ayer daban cuenta del reconocimiento de 6 partidos nacionales y 7 movimientos de esa mismo alcance. En estos días 12 agrupaciones más deben pasar la prueba del registro de firmas y revisión de documentos para su acreditación.

Ecuador ha sufrido una mutación en los últimos años. Ya desaparecieron los partidos históricos como el Conservador y el Liberal y hasta casi todas sus ramificaciones. Ya no está en los registros la Democracia Popular (Democracia Cristiana) ni el Frente Amplio de Izquierda (fusionado con el socialismo).

La Izquierda Democrática firmó su partida de defunción después de haber jugado un rol protagónico junto con el Partido Social Cristiano y la DP, especialmente desde el retorno a los gobiernos civiles tras los regímenes militares.

El partido ‘naranja’ llevó al poder a Rodrigo Borja; antes Osvaldo Hurtado -elegido en fórmula con Jaime Roldós Aguilera (CFP)- ocupó la presidencia, tras la muerte del joven dignatario, en nombre de la Democracia Popular. Luego asumió León Febres Cordero, vigoroso líder de partido que años atrás había llevado a la presidencia a Camilo Ponce, el PSC.

Hoy, todavía pugna por reinscribirse, CFP. Están aún vigentes el PRE de Abdalá Bucaram pese al exilio de su máxima figura; el MPD, en representación de la izquierda tradicional más radical del espectro y el Partido Socialista, aliado al poder de turno.

Apareció en el mapa hace algunos años, y es una fuerza organizada, Sociedad Patriótica, de Lucio Gutiérrez. El Prian, un partido con una marca personal, insiste con Álvaro Noboa que tuvo en el pasado dos ‘ ballotages’.

En el ámbito de los movimientos, Pachakutik tiene razón de ser social e histórica y Alianza País es la fuerza del Presidente en funciones, un movimiento ajustado a la medida de su única figura que ya olvidó varias de las argumentaciones que lo llevaron al poder.

Hay tiendas nuevas que disputan el espacio, dejado en el vacío, de los viejos partidos y que intentan construir legitimidad y representar una vertiente ideológica: se podría mencionar a CREO, de Guillermo Lasso y Concertación, de César Montúfar. Hay otros espacios generados desde el poder, a su cobijo o por contraste. Otros están en lista de espera.

Da la impresión, y esto merece un análisis de contenidos de sus propuestas y proclamas ideológicas más meditado, que hoy se imponen los lemas y las siglas pegajosas, las consigas y el mercadeo a las ideas. Es desgraciadamente una moda que se extiende. Más eficaz es tener colores atractivos y un buen publicista que los principios y la lealtad.

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