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El Muro de Berlín, que durante 28 años dividió la ciudad en dos, vuelve a erigirse en uno de sus emplazamientos originales, cerca del paso fronterizo de Checkpoint Charlie, aunque en forma de monumental panorámica de 360 grados, obra del artista Yadegar Asisi.

A partir de este domingo, el público podrá viajar en el tiempo hasta un día ficticio de otoño en los años 80 del siglo pasado y acompañar a las personas en su día a día.

Así, el espectador se convierte en testigo de una mudanza en el barrio occidental de Kreuzberg, observa a grafiteros estampando su obra en el muro y puede ver a los clientes de un bar o a unos borrachos salir del pub de la esquina.

Mientras en las fachadas grises de la parte oriental cuelgan pancartas con lemas de la extinta República Democrática Alemana (RDA), las del oeste están iluminadas por publicidad de Occidente.

Tampoco faltan los guardias fronterizos, que desde sus torres de control observan por encima de la franja de la muerte la vida en el lado occidental.

Esta panorámica, de 60 metros de largo y 15 metros de altura, sobre el muro erigido en 1961 y derribado en 1989, es la obra hasta el momento más personal del artista y ofrece una perspectiva del Berlín dividido desde la calle Sebastianstrasse de Kreuzberg sobre el distrito de Mitte, en el este.

No obstante, su obra no habla de la relación histórica entre el este y el oeste, sino de "personas que se las arreglan conviviendo con ese terrible algo" que constituyó el muro, explicó hoy Asisi durante la presentación del proyecto.

"En los años 80 viví en Kreuzberg junto y con el muro. La panorámica resume parte de mis experiencias en muchas escenas y detalles", indicó.

Asisi reconoció haberse asustado al responderle a un amigo en una ocasión que junto al muro se vivía "con total normalidad", lo que le dio el impulso suficiente para embarcarse en este nuevo proyecto que ahora ve la luz tras tres años y medio de trabajo.

Según el artista, las dictaduras obligan a las personas a asumir como normales situaciones que no lo son, aunque muchas veces aprender a vivir en determinadas circunstancias responde a un "instinto de supervivencia".

Esa "normalidad del absurdo cotidiano" se convirtió para el artista en "un tema muy, muy emocionante", en el que ha actuado como "testigo de una época".

"La exactitud documental no es mi objetivo, sino la exactitud del ambiente", subrayó Asisi, que reconoció haber partido de una "mirada subjetiva" y haberse permitido alguna que otra licencia en su obra, en la que, por ejemplo, aparecen unos edificios que en los 80 -fecha en la que transcurre este día ficticio- ya habían sido derribados.

El secretario de Estado de Cultura de Berlín, André Schmitz, agradeció a Asisi este "magnífico regalo" para la ciudad, del que subrayó "representa con dignidad este lugar tan especial para el recuerdo".

El cruce fronterizo de Checkpoint Charlie es "un lugar mágico -no sólo para los turistas, sino también para los berlineses-, que ha dejado muchas huellas", agregó.

Por su parte, Hope M. Harrison, profesora de Historia y Relaciones Internacionales de la Universidad George Washington (Estados Unidos), señaló que precisamente el "día a día del muro está escasamente representado", algo que Asisi ha logrado recrear "tomando distancia, pero con muchos detalles humanos".

En ese sentido, señaló que la panorámica de Asisi constituye una "importante contribución a la memoria" y un "lugar de aprendizaje sobre la historia reciente de Alemania".

La panorámica, que abrirá sus puertas al público este domingo, podrá verse durante los próximos 19 meses.

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