Tiempo de lectura: 4' 44'' No. de palabras: 781

El nuevo Gobierno paraguayo afronta el peligro de ser aislado por los otros países de la región, como le ocurrió a Honduras durante dos años, a causa del golpe de Estado del 2009, con el agravante del enclaustramiento geográfico de Paraguay.

Al igual que Bolivia, Paraguay no tiene salida al mar, un agravante para la situación actual, en la que ni un solo Gobierno de Sudamérica ha salido en defensa de Federico Franco, quien asumió el viernes la Jefatura de Estado en reemplazo de Fernando Lugo, destituido por el Senado por una supuesta mala gestión.

Desde el mismo viernes, los otros países de la Unasur, organismo del que Paraguay es actualmente Presidente pro témpore, han ido anunciando la llamada a consultas o la retirada de sus embajadores en Asunción, por lo que varios consideran un golpe de Estado, pese a que el enjuiciamiento político del Presidente sea un mecanismo incluido en la Constitución del país.

El Gobierno de Venezuela anunció incluso que no suministrará combustibles a Paraguay mientras Lugo no vuelva a la Presidencia. Por el contrario, el Gobierno chileno, que está entre los que ha llamado a consultas al

Embajador en Asunción, descartó ayer la adopción de sanciones comerciales o medidas “que afecten al pueblo paraguayo”. Aunque destacó que el juicio político que terminó con el mandato de Lugo fue “legal, pero ilegítimo”.

Franco, del Partido Liberal Radical Auténtico, fue elegido vicepresidente en el 2008, como compañero de Lugo, y ha bloqueado hasta ahora el ingreso de Venezuela al Mercosur. La falta de ratificación del protocolo de adhesión de Venezuela por parte del Legislativo paraguayo impide desde la firma del documento, en el 2006, la entrada de Venezuela al bloque formado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay.

Franco siempre dijo que solo aceptaría apoyar una ratificación del ingreso, si el presidente Hugo Chávez daba “signos de cambio hacia una democracia”.
Paradójicamente, ahora los socios de Paraguay en el Mercosur le niegan el derecho a asistir a la próxima cumbre semestral del bloque, que tendrá lugar esta semana en Mendoza (Argentina) e invocan para ello la cláusula democrática del Mercosur.

El nuevo Gobierno paraguayo, en su primera reacción a las muestras de rechazo que ha recibido también de Cuba, Nicaragua, México y otros países, acusó a sus socios del Mercosur de “extralimitarse” y de no contribuir “a la integración regional”.

El canciller uruguayo, Luis Almagro, matizó ayer que la suspensión de Paraguay de todos los órganos decisorios del Mercosur es “temporal” y que “los derechos económicos y comerciales (de Paraguay dentro del grupo) están vigentes y no existe nada parecido a un bloqueo” económico.

El caso de Paraguay será estudiado también hoy en la Organización de Estados Americanos (OEA) y el viernes en el seno de la Unasur (Unión de Naciones Suramericanas), organismos de los que el país es miembro.

Ayer, la Cancillería de Perú confirmó que la reunión extraordinaria de jefes de Unasur sobre la situación de Paraguay se realizará el viernes 29 en Mendoza, Argentina, “habida cuenta de la presencia de varios jefes de Estado en la Cumbre del Mercosur”.

El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, avanzó que propondrá en la cumbre de Unasur que se adelanten las elecciones en Paraguay, para sortear la crisis política desatada.

A su vez, el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, aseguró ayer, sin embargo, que el organismo no tiene atribuciones para intervenir en Paraguay, tras la crisis que terminó con la destitución del presidente Fernando Lugo. "Nadie tiene ninguna atribución para intervenir", enfatizó Insulza en declaraciones a la chilena Radio Infinita.


Las  reacciones

En la crisis  paraguaya todas las miradas apuntan a Brasil: el principal socio comercial de Asunción puede tener en sus manos la suerte del  Gobierno que sustituyó a Fernando Lugo tras un polémico juicio sumario, y presionar por elecciones anticipadas.
 
El Centro por la  Justicia y el Derecho Internacional (Cejil) condenó  el juicio político que destituyó al Presidente Lugo el   22 de junio,  en Paraguay,  “el cual fue llevado adelante en tiempo récord y sin cumplir con las garantías de defensa en juicio y el debido proceso”.
 
La Federación  Internacional de Derechos Humanos (FIDH)  condenó   la destitución del presidente paraguayo Fernando Lugo, manifestando sus dudas sobre la legitimidad de la decisión del Congreso del país sudamericano.
 


Califique
2
( votos)