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El cierre de las universidades tipo E ocasionó líos a especialmente 54 estudiantes de Medicina, quienes, tras cinco meses, aún no pueden ingresar a otra institución superior para terminar sus estudios. Ellos debían ingresar en este semestre al último nivel de la carrera en la Universidad Cristiana Latinoamericana (UCL).

El Consejo de Educación Superior (CES) les ofreció en principio cupos en la Universidad Central y en la Tecnológica Equinoccial (UTE). Pero las universidades ya empezaron clases hace un mes.

Sebastián Bazar, uno de los estudiantes afectados, deberá dejar los dos trabajos que tiene como médico internista en Quito para culminar la carrera en Riobamba. Esa fue la única alternativa que el CES le dio en la Escuela Politécnica de Chimborazo (Espoch). Bazar dice haber pasado un “calvario” al tratar de conseguir un cupo.

Cursaba el noveno año y pagaba sus estudios con los USD 700 que le cancelaban en las dos clínicas. Por crédito, en la UCL debía pagar USD 35. Sentado en un sillón negro junto a cinco compañeros, dice que se sienten perjudicados. Aseguran que las ofertas para colocarlos en otras universidades no se han cumplido.

“Nos dijeron que había cupos en la Central y en la UTE. Nos tomaron pruebas, nos bajaron de nivel sin dejarnos ver los exámenes. No nos han dado cupos, ya todos empezaron clases menos nosotros”, cuenta indignada Diana Prieto, compañera de Bazar, quien por buscar soluciones para seguir estudiando renunció a su empleo en una clínica privada.

El CES ofreció 200 cupos en la U. Central y 120 en la UTE. Sin embargo, las plazas para que estudien ahora se negocian con la Espoch. Los jóvenes, que se sienten discriminados por el proceso del plan de contingencia, dicen que esa fue la única universidad que les dejó ver el resultado de sus exámenes, porque eran digitales.

Mireya Villalva, ex estudiante de la UCL, menciona que el CES no les ha mostrado las pruebas de ubicación y que, para tomarles esos exámenes, el organismo les cambió el temario tres días antes de la evaluación. “La materia que vemos es extensa y para dar los exámenes siempre proporcionan un temario. Este se cambió tres veces hasta que nos evaluaron sin darnos el tiempo suficiente”.

Por esto han protestado. La mañana del miércoles exigieron otra reunión para resolver su situación, la cual -relatan con pena- ha causado depresión en ex compañeros. “Ser médicos es nuestro sueño, nos gusta y por esto muchos renunciaron a sus estudios, desertaron”, se lamenta Bazar sosteniendo su maleta llena de instrumentos médicos.

La contradicción

Dos ex profesores de la UCL acompañan a los chicos en sus reclamos. Una de ellos es la patóloga Dolores Franco. Molesta dice que sus ex alumnos han sido calificados como “mediocres” causándoles problemas, no solo psicológicos sino laborales.

Los estudiantes de la UCL han hecho prácticas en hospitales públicos como el Eugenio Espejo, Baca Ortiz, IESS, Pablo Arturo. No tuvieron malas experiencias.

Tania Chimbo se graduó en la primera promoción de la UCL en Medicina, en el 2007. Se ganó un posgrado en Pediatría en la Universidad Internacional en convenio con el Hospital Metropolitano. Hoy es supervisora de esa especialidad en el Patronato Sur y el lunes le informaron que por ser la mejor egresada del posgrado le otorgarán una pasantía en el Hospital Miami Children, en EE.UU.

Franco considera que los mecanismos para evaluar la calidad educativa de los estudiantes de la UCL no fueron éticos. “Los mismos maestros que enseñamos en la UCL también lo hacemos en otras universidades públicas y privadas calificadas con A”. Ella ha impartido clases en posgrado de Patología en la Central.

Según el CES, los estudiantes que protestan son los que han tenido problemas en la aprobación de todos sus créditos para estar en el último nivel. Germán Rojas, miembro del organismo, señaló que hay casos de alumnos que aún no han pasado Anatomía, pero que de todos modos se analiza caso por caso para una solución.

El miércoles, el CES se reunió con directivos de universidades. Allí estuvo el presidente del CES, René Ramírez, quien en entrevista para este Diario mencionó que la exigencia en el plan de contingencia fue exclusiva para los estudiantes de Medicina, Odontología y Educación. “El país debe saber que pone su salud y educación en las mejores manos. No podemos permitir que en esas carreras no haya gente buena”.

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