Jugando con fuego
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Desde julio 1ero. regirá el embargo de la Unión Europea al petróleo iraní. La UE culmina el gradual proceso de dejar de comprar crudo persa.
Al embargo lo acompaña la prohibición de asegurar los tanqueros que llevan petróleo iraní. Japón viene reduciendo sus importaciones de crudo iraní, pero aún constituye el 3% de sus importaciones, transportadas en tanqueros asegurados por empresas europeas, y pide prórroga a Bruselas.
El embargo ha obligado a Irán a bajar su producción. Pero el precio del crudo no sube puesto que Iraq y Libia están recuperando su producción, y Arabia Saudita sobreproduce para sustituir el petróleo iraní.
Desde 2006, la ONU ha pasado tres resoluciones restringiendo el acceso de Irán a materiales para su industria nuclear, entre ellas prestar servicios como los seguros. El GAFI dictó sanciones para las transacciones con entes financieros iraníes.
EE.UU. impone sanciones a Irán desde 1996. Se endurecieron con una ley del 31 de diciembre pasado, que autoriza al Gobierno cortar el acceso a su sistema financiero a un banco central extranjero si las transacciones que realiza con el Banco Central iraní son para la compra en Irán de derivados del petróleo. El motivo de las sanciones es el programa nuclear iraní, que Teherán sostiene es pacífico, pero pocos le creen. Europa y Arabia Saudita comparten la preocupación que sus territorios estén al alcance de misiles nucleares controlados por una teocracia, que considera que librar una guerra santa es más importante que la vida y derechos de su población.
El Presidente iraní ha proclamado que el genocidio del pueblo judío por parte del régimen nazi es una ficción. Se presume alto el riesgo que cuando tenga la capacidad, Irán lance un misil atómico contra Israel, aunque mueran decenas de miles de palestinos, se afecte con radiación una región con alta densidad de población musulmana, y genere una retaliación devastadora. Las sanciones están dirigidas a afectar las finanzas de Irán y llevarlo a renunciar al programa atómico.
El Presidente no concuerda con esta posición. Estima que es parte de dominio que ejercen sobre la periferia las naciones del centro, que es hora de desafiarlo, y que Irán tiene derecho como toda otra nación a desarrollar armas atómicas. Para actuar de acuerdo a esta convicción, el Gobierno anuncia que obtendrá USD 400 millones de financiamiento de un banco estatal iraní para importar combustibles de dicho país.
En respuesta a esa operación, Washington podría adoptar sanciones contra Petroecuador y el Banco Central, lo que podría afectar nuestro acceso a dólares.
Cierto es, las sanciones no son automáticas. Podría no pasar nada. ¿Pero cabe, para hacer un punto de principio, correr un riesgo tan alto?
¿Jugar con fuego?


